Mirando al cielo

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viernes, 16 de octubre de 2015

Ya estamos de vuelta

Ayer fue nuestro aniversario de boda; hace cuatro años que nos fuimos a Las Vegas a casarnos después de varios intentos fallidos de ponernos de acuerdo en fechas, tipos de celebración y familiares que vendrían del otro lado del Atlántico. Con el vestido ya comprado por Internet, durante las vacaciones de otoño, decidimos dar el salto, avisar a la gente sobre la marcha y esperar que viniera quien pudiera. 

Durante la ceremonia


Vista desde la cámara web



Al final casi toda la familia de James asistió a nuestra boda, mi familia y amigas la vieron por cámara web, e incluso tuvieron tiempo a hacer un video de felicitación (mi familia) y uno de postboda (mis amigas del Equipooooo). 

Mi familia política
Han pasado cuatro años y este año decidimos aprovechar las vacaciones de nuevo para volver a Las Vegas, al mismo hotel, y callejear por la zona antigua, que nos gusta más que el famoso Strip. Llegamos a la capilla en la que nos casamos y nos hicimos la foto de rigor, parecía que no había pasado el tiempo...
Cuatro años después
A veces parece que llevamos juntos más de seis años, y en momentos como estos en los que hacemos una escapadita, parece que fue ayer y que el tiempo ha pasado volando. Todos los matrimonios pasan por momentos buenos y por momentos malos, y nosotros no hemos sido diferentes. La época de Dallas fue sin lugar a dudas la peor de todas. James renunció a su puesto de trabajo para venirse conmigo a SMU; yo trabajaba un montón de horas; él estaba en casa, no consiguió trabajo y no podía estudiar en la universidad porque el precio era prohibitivo. Pero la oferta de DSU llegó y sin pensárnoslo dos veces, volvimos a empaquetar nuestra vida y nos mudamos a St. George. 
Aquí empezó la nueva etapa de nuestra vida. Me quedé embarazada y, como conté en el blog conditionally accepted, el embarazo no fue un camino de rosas. Después nació Cosmo y yo acabé con depresión postparto. James estudiaba en la universidad y durante unos meses trabajó en la biblioteca de la universidad. Con su sueldo no cubríamos la guardería, así que decidió dejar el trabajo y dedicarse a ser padre a tiempo completo.
Padre a tiempo completo

Desde entonces, la vida vida ha seguido su curso... Cosmo está a punto de cumplir dos años y ya nos ha dado una muestra de las terribles pataletas... Una nueva etapa dura para nuestro matrimonio se avecina, tenemos diferentes estilos y en situaciones de estrés, chocamos. Yo estoy en el trabajo la mayoría del tiempo, en cuanto llego a casa me hago cargo de Cosmo, y como no quiero que sea un consentido intento imponer disciplina, no dejarle ver tantos dibujos como querría, o intentar que pronuncie alguna palabra, en inglés o en español, me da igual, pero algo! Cuando es tarde, es bastante complicado, él está cansado, yo estoy cansada y ambos acabamos frustrados... normalmente él, o yo, o los dos acabamos llorando y James se mosquea porque "le hago pillar la perreta y luego me desentiendo". No me desentiendo, pero James también está cansado y no aguanta que llore tanto, así que suele ceder... con lo que yo me convierto en la mala de la película. Mi suegra dice que en cuanto tenga vacaciones y el próximo semestre más libre (sólo tendré una clase para enseñar) volveré a sentir la conexión con Cosmo, y él irá saliendo de la etapa de las perretas poco a poco...

Esta escapada a las Vegas nos ha venido genial. Una de las cosas de las que me he dado cuenta es de que desde que tenemos a Cosmo, apenas caminamos por la calle cogidos de la mano... siempre estamos cogiendo a Cosmo, o peor, persiguiéndole. Pero estos dos últimos días hemos paseado por las calles de Las Vegas sin separarnos, parece increíble que un acto tan simple, pueda marcar una diferencia tan grande.

A veces, a los que somos padres se nos olvida que antes hemos sido matrimonios/parejas... o al menos a mí me ha pasado. Es importante encontrar tiempo para los dos, y es complicado cuando el trabajo y los niños nos tienen agotados. Al finalizar el día, yo solo quiero tirarme en el sofá y ver la tele, James prefiere jugar al ordenador o ver algo diferente en la tele. Tener tiempo para uno mismo es tan importante como tener tiempo para los dos, y eso es algo que hemos descubierto estos dos días en Las Vegas.

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