Mirando al cielo

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jueves, 8 de octubre de 2015

Un dolor indescriptible

El pilot
No me lo puedo creer... Pablo, el que fue mi novio durante más de ocho años, ya no está; se ha ido en su moto adorada. Ha perdido la vida en la carretera, así de repente, sin previo aviso. La vida nos da palos cuando menos lo esperas. No es justo que un hombre tan joven haya dejado este mundo, tenía mucho por hacer, mucho por aportar y muchos a los que motivar e inspirar.
Sus padres y hermanos están rotos de dolor, ¿cómo ha podido pasar esto? Parece una pesadilla de la que no podemos despertar. Y yo estoy en la otra punta del mundo, con mi marido, mi hijo y con la hija en camino; pero mi corazón querría estar en Oviedo, con Cuca y con Juancho, con Iván, con Iñigo, con Carmen y con Lucía; con Alfonso, con Mario, con David, con Jorge, con Saúl... con todas esas personas que un día dejé atrás por seguir mi sueño y mudarme a EEUU. Con todas esas personas que me hicieron formar parte de sus vidas.
último cumpleaños con los Sánchez Fernández

La familia de Pablo me acogió como a una más de la familia, Cuca y sus manualidades, Juan y sus "pincha ahí, ho", con las comidas en familia, la cena de reyes, y el nerviosismo por los regalos...
Los amigos de Pablo, desde el Auseva, durante ocho años me hicieron sentir "uno más del grupo"; esas noches en La Guacara, jugando a los dardos y riéndonos sin sentido, esas barbacoas y cenas que siempre acababan en risas...
Todas esas personas con las que intercambio mensajes de facebook o de texto de forma esporádica, a las que sigo en las redes y que aún nos felicitamos por los cumpleaños, hoy están sufriendo un dolor indescriptible, y yo en la lejanía -y en cierto modo sintiéndome sola- sufro con ellos, porque la vida no es justa; no es justo que unos padres como Juan y Amparo tengan que enfrentarse a enterrar a su hijo pequeño; no es justo que los amigos de toda la vida tengan que despedirse de Pablingg; no es justo que mi familia esté llorando por ese hombre que creció en nuestra casa, pasando de adolescente a hombre hecho y derecho, policía nacional, piloto de helicópteros y apasionado de las motos; no es justo que yo llore en mi salón mientras mi marido acuesta a mi hijo; nada de esto parece justo.
Pablo siempre formará parte de mi vida, fueron muchos años (llevo repitiendo esto todo el día). El destino hizo que no estuviéramos juntos, pero entre nosotros siempre quedó un cariño, una amistad, que sabíamos que duraría siempre. Mi madre se encontró con él en Luanco y como siempre Pablo fue super cariñoso con ella; mi madre le puso al tanto de mi vida, del embarazo, de que no había podido ir a España esta vez.
La última vez que hablé con él fue este verano, me contó sus planes de viajes, sus chollinos, y su intención de ahorrar para venir a EEUU a hacerse esas rutas de las pelis. Se me pasó contestarle... y desde que compré los billetes para navidad he pensado a menudo en escribirle para quedar con él. Pensé que tenía tiempo, pensé que no me corría prisa, pensé que de aquí a diciembre tendría la oportunidad de hablar con él. Pensé que la vida era justa...

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